
El pasado 8 de septiembre se publicaron los resultados de PISA 2025, y hay un dato que ha llamado la atención de forma especial: de las tres competencias evaluadas (ciencias, matemáticas y lectura), la comprensión lectora es la que más ha caído en España. En Juan XXIII Chana creemos que merece la pena mirar estos datos con calma, no para alarmarnos, sino para entender qué está pasando y qué podemos hacer las familias desde casa para acompañar la lectura de nuestros hijos e hijas desde Primaria.
En este artículo repasamos qué dicen los datos oficiales sobre España y Andalucía, qué explicación ofrece la propia OCDE sobre las posibles causas de este descenso y, sobre todo, qué podemos poner en práctica en casa, apoyándonos en lo que el propio informe señala sobre el papel de las familias. Todas las cifras proceden de las fuentes oficiales: el informe español del Ministerio de Educación y la nota de país de la OCDE para España.
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España ha obtenido una puntuación media de 451 puntos en lectura, por debajo de la media de la OCDE (461) y de la Unión Europea (459). El dato preocupa especialmente al compararlo con la edición anterior: en PISA 2022 España había obtenido 474 puntos en lectura, así que el descenso ha sido de 23 puntos. Es la caída más pronunciada de las tres competencias evaluadas, por delante de la de matemáticas (16 puntos, de 473 a 457) y la de ciencias (8 puntos, de 485 a 477).
En Andalucía, la puntuación en lectura ha sido de 441 puntos, 10 puntos por debajo de la media española. En ciencias la diferencia con España es de 15 puntos (462 frente a 477) y en matemáticas de 16 puntos (442 frente a 457).
Por niveles de competencia, el 68% del alumnado español alcanza al menos el nivel 2 en lectura, el mínimo que PISA considera funcional (media OCDE: 69%), un dato muy similar al de otros países. La diferencia se nota más arriba: solo el 2% del alumnado español llega al nivel 5 o superior, frente al 6% de media en la OCDE. España no solo tiene margen de mejora en la base, sino que también le cuesta más generar lectores de nivel alto.
El informe del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes recoge un análisis de la propia OCDE (adaptado del Cuadro I.2.3 del Informe Internacional de PISA 2025) que plantea cuatro posibles causas del descenso en lectura: factores del alumnado, de los centros educativos, de los sistemas educativos y de tendencias sociales más amplias. La OCDE avisa de que se trata de un análisis preliminar, referido al conjunto de países, y que no todas las causas tienen por qué aplicarse igual a cada país.
En el plano del alumnado, el descenso no ha sido uniforme: ha afectado sobre todo a las tareas que partían de textos largos y a las que exigían procesos más complejos, como evaluar y reflexionar sobre lo leído cotejando varias fuentes. Las tareas que consistían en localizar un único dato concreto apenas se han visto afectadas. Para el conjunto de países analizados, la OCDE señala además que la proporción de lectores precisos y fluidos se ha reducido unos seis puntos porcentuales entre 2018 y 2025, mientras que la proporción de alumnado que responde deprisa y de forma incorrecta ha subido del 7% al 12% en el mismo periodo. Todo apunta a una menor capacidad o disposición para mantener la atención en tareas de lectura exigentes.
El informe dedica un apartado a las tendencias sociales, y ahí es donde entra en juego lo que ocurre en casa. Análisis anteriores de PISA ya habían mostrado que el alumnado cuyos padres o madres leían en casa, o decían disfrutar de la lectura, tendía a disfrutar más de la lectura también. Y añade un dato que da que pensar: en muchos países, el gusto por la lectura ha bajado no solo entre los hijos, sino también entre los propios padres y madres, que cada vez señalan menos la lectura como su afición favorita.
El informe recuerda igualmente que el alumnado que leía ficción y textos largos por su cuenta, o que leía sobre todo en papel, obtenía mejores resultados que quienes leían principalmente en dispositivos digitales o casi no leían libros. Y suma un último dato sobre la conversación diaria en casa: en varios sistemas educativos, en 2025 se registraron menos conversaciones familiares sobre el día a día escolar que apenas tres años antes, con menos alumnado que dice que sus padres le preguntan qué ha hecho ese día en el colegio.
Ninguna de estas medidas es una fórmula mágica ni va a revertir por sí sola una tendencia que afecta a la mayoría de los países desarrollados. Pero, apoyándonos tanto en el propio informe PISA como en otras fuentes especializadas en lectura infantil, sí hay gestos concretos que están en nuestra mano desde casa.
El Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025, de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), elaborado junto al Ministerio de Cultura y CEDRO, recoge que el 79,4% de los menores de entre 6 y 9 años lee en casa, con una media de 3 horas semanales cuando algún adulto de la familia lee con ellos. La propia OCDE, en el análisis que recoge el informe PISA 2025, insiste en la misma idea desde otro ángulo: el alumnado cuyos padres o madres leían en casa, o decían disfrutar de la lectura, tendía a disfrutar más de la lectura también. La Academia Americana de Pediatría recomienda, además, mantener la lectura en voz alta como una rutina diaria desde los primeros años de vida por sus beneficios en el desarrollo del lenguaje. No hay ninguna razón para dejar esa rutina al empezar Primaria, aunque el libro cambie y ya no haga falta leerlo en voz alta.
Según el mismo Barómetro de la FGEE, el 95,4% de la lectura de los menores de 6 a 9 años se hace todavía en papel, muy por delante de la tablet (3,2%) o el ebook (2,9%). El informe PISA 2025 respalda esa preferencia con datos de rendimiento: el alumnado que leía con más frecuencia libros en papel obtenía mejores resultados que quienes leían sobre todo en dispositivos digitales o casi no leían libros, y lo mismo ocurría con quienes leían ficción y textos largos por su cuenta, frente a quienes solo leían fragmentos cortos. No se trata de prohibir la pantalla, sino de que el papel y las historias largas sigan teniendo su hueco fijo en casa.
Un estudio de referencia de M. D. R. Evans, Jonathan Kelley, Joanna Sikora y Donald J. Treiman, publicado en 2010 en la revista Research in Social Stratification and Mobility a partir de datos de 27 países, encontró que los niños y niñas que crecen en hogares con muchos libros llegan a completar, de media, tres años más de escolarización que quienes crecen en hogares sin libros, con independencia de los estudios o la profesión de sus padres. Tener libros en casa, por tanto, importa por sí mismo. El National Literacy Trust, en su informe de 2025 sobre el hábito lector infantil y juvenil en Reino Unido, añade otra pieza: para una parte importante de los niños y niñas, poder elegir libremente lo que leen es justo lo que hace que disfruten de la lectura. Dejarles elegir sus propias lecturas en casa o en la biblioteca, aunque no sean las que vosotros elegiríais, va en la misma dirección. Y hay dónde elegir: según el Barómetro de la FGEE, el 84,6% de los menores de 6 a 9 años tiene acceso a una biblioteca en su propio colegio.
El informe PISA 2025 recoge un dato que tiene fácil solución: en varios sistemas educativos se registraron en 2025 menos conversaciones familiares sobre el día a día escolar que apenas tres años antes, con menos alumnado que dice que sus padres le preguntan qué ha hecho ese día en el colegio. Es una conversación sencilla, de las que caben en el trayecto de vuelta a casa o en la mesa, y los datos apuntan a que se está perdiendo.
En España, un 40% del alumnado reconoce usar chatbots de inteligencia artificial para resumir textos que tenía que leer para el colegio, por encima de la media de la OCDE (30%), según la propia nota de país de la OCDE para PISA 2025. Preguntar de vez en cuando por el argumento de lo que están leyendo, no solo por si han terminado la tarea, ayuda a distinguir cuándo se ha leído de verdad y cuándo se ha resumido con ayuda de la IA.
Los propios autores del informe insisten en que no hay una causa única que explique el descenso en comprensión lectora: es la suma de pequeños cambios, en el alumnado, en los centros, en los sistemas educativos y en los hábitos sociales, lo que está detrás de esta tendencia. Desde Juan XXIII Chana acompañamos la lectura en el aula, pero sabemos que el hábito se afianza sobre todo en casa, con la constancia de cada día. Si esta lectura os ha hecho pensar en vuestra propia rutina familiar, quizá el primer paso sea tan sencillo como coger un libro esta misma tarde, delante de vuestros hijos.
Si queréis consultar las fuentes, podéis descargar el informe español PISA 2025 del Ministerio de Educación y la nota de país de la OCDE para España. Sobre el papel de las familias también nos hemos apoyado en el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025 de la FGEE, en el estudio de Evans, Kelley, Sikora y Treiman (2010) sobre libros en casa y escolarización en 27 países, en el informe 2025 del National Literacy Trust y en la declaración de la Academia Americana de Pediatría sobre lectura en voz alta.
Querido don Rogelio:
Sesenta y dos años han pasado ya desde que tuvo un sueño y hoy me dirijo a usted sin esperar respuesta alguna; le escribo aun sabiendo que no leerá mi carta. Y, con todo, me dirijo a usted porque, aunque este escrito nunca alcance su destino primero, espero con él alcanzar el destino verdadero: los corazones de aquellos que lo conocieron y también los de aquellos que nunca tuvimos tal placer.
Todo comenzó, como comienzan las historias grandes, con un sueño. Ver a tantos niños pasar las mañanas en las calles, con el estómago vacío y la esperanza aún más vacía, conmovió su corazón. La necesidad de ayudarlos se convirtió en una urgencia que no le permitió permanecer indiferente y no paró hasta conseguirlo. Fue en el barrio del Zaidín donde dio comienzo una historia que aún hoy estamos construyendo. Colocó entonces la primera pieza del puzle al levantar aquel primer colegio al que dio por nombre Juan XXIII en memoria del pontífice que honda huella dejó en su espíritu. Su sueño descendía entonces del mundo informe de las ideas para revestirse de realidad y poder ser llamado “proyecto”, ya no más un simple sueño. A esta primera, le siguieron otras dos piezas: los colegios de la Chana y la Cartuja abrieron sus puertas a los pequeños de estos barrios castigados por la pobreza. En los tres centros no solo se educaba a los alumnos en letras y números, sino también –y sobre todo– en los valores cristianos que usted portaba con firme y serena convicción.
Empezaron aquellos barrios a salir de la pobreza que los oprimía; pasaron los años y los colegios crecieron más allá de cuanta imaginación alguna hubiera logrado prever en sus comienzos. Y aunque apenas hubiesen transcurrido unos años, en el puzle podía ya vislumbrarse una figura, aun estando más cerca del origen que del final; cada profesor y cada alumno se tornaba una pieza más que encajaba con las anteriores. Esta fue la época en que nuestros padres empezaron a cruzar estas puertas abriendo el camino que nosotros, las generaciones actuales, seguiríamos tras sus pasos. También a los profesores que me rodean usted los conocía bien, pues el que no fue alumno, ya enseñaba aquí por aquellas fechas. La institución Juan XXIII dejó de ser mero proyecto para convertirse en algo más: una familia.
Hoy, pese al paso inexorable del tiempo, los tres colegios siguen manteniendo la esencia que usted imprimió antes de su partida. Persisten los mismos valores y, aunque este puzle crezca y se multiplique, la imagen última continúa incompleta. Cada cual que reciba estas palabras –las lea o las oiga– es ya partícipe de esta familia.
Si me permite contarle algo sobre mí, le diré que pertenezco a aquellas personas que han crecido entre estos muros desde los tres años. Era yo apenas conocedora del mundo que me rodeaba cuando crucé por vez primera ese umbral siguiendo los pasos de mi hermano y mi madre. Mas, por razones que no alcanzo a comprender, nunca llegué a compartir siquiera un segundo con usted. Pocas semanas antes de que yo viera la luz fue que entregó usted su último aliento. Por ello, y no por mero compromiso, le escribo esta carta. Cuanto he referido no es sino lo que usted vivió aquí, en estos tres centros, pero sin ello nada de lo que hoy somos habría sido posible. Sin usted no hubiera habido sueño; sin sueño, proyecto; sin proyecto, institución; y sin institución, familia.
Hoy su sueño ya no es sueño, sino obra viva; no es promesa, sino realidad en marcha; es el puzle del que todos nosotros formamos parte: alumnos y profesores, padres y personal no docente, antiguos, presentes y aún futuros. Todos somos custodios del legado que usted nos confió con su partida.
Firmado,
María, heredera y testigo de los sueños que usted sembró.
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Rellenar el impreso que se facilita con la matrícula (o descargarlo en PDF) y entregarlo junto con el recibo bancario del pago, en la secretaría del centro o en el correo electrónico [email protected].
El pago de la cuota única anual por familia (independientemente del número de hijos), será de 25€ y se realizará mediante transferencia bancaria en el Banco Santander en el nº de cuenta ES56 0075 1319 47 0600054052.
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